Esta pandemia del COVID 19 ha llegado sin que nadie lo esperara. Algunos biólogos lo habían vaticinado, pero nadie los tomó en serio. Ahora ya está aquí y lo estamos enfrentando con todas las fuerzas de los sistemas de salud alrededor del mundo y nosotros, los trabajadores de la salud, médicos, enfermeras, auxiliares, personal técnico, somos la primera y la más importante de esas fuerzas. Pero nuestras fuerzas físicas y mentales son limitadas, por eso es tan importante cuidarlas, dosificarlas, usarlas adecuadamente.  

Es completamente normal sentirse estresado en estos momentos, hace parte de lo esperable tener miedo, preocuparte ahora también por tu salud, la de tus familiares y compañeros, además de tus pacientes. Es normal también sentirte por momentos con abatimiento, tristeza o apatía, o con tanto aceleramiento que no puedas tener calma o dormir. Es lógico que, por la sobrecarga de trabajo, te sientas agotado, agotada, molesto, irritable. Todas estas reacciones, insisto, son absolutamente normales en medio de las circunstancias que estamos viviendo. El problema aquí no es lo que sentimos, sino cómo lo tramitamos, lo expresamos, lo elaboramos sin suprimirlo, de tal manera que estos esperables sentimientos y reacciones se queden lo menos posible dentro de nosotros, impacten mínimamente nuestra homeostasis emocional y nos permitan recuperarnos pronto para seguir disfrutando de nuestras profesiones, familias y nuestras vidas; y para que quedemos con la menor cantidad de secuelas posibles.

Del equilibrio mental que logremos mantener en medio de esta pandemia depende que la enfrentemos del mejor modo posible, que seamos realmente eficaces, seguros y compasivos al brindar la atención, que tomemos las decisiones apropiadas, que aceptemos sin culpas ni resentimientos excesivos nuestras limitaciones, las de nuestro equipo y las del sistema de salud, que nuestro equipo se mantenga cohesionado y optimista; y que, como vimos, tengamos la menor cantidad de secuelas psicológicas.

Por eso, cuidar de nuestra salud mental, es tan importante, como tomar todas las medidas posibles de seguridad biológica para evitar la infección. Y esto es perfectamente posible si sigues las sencillas recomendaciones que vienen enseguida. La filosofía de este pequeño manual de mindfulness y autocompasión para los profesionales que enfrentan la pandemia del COVID 19, es la del autocuidado. Autocuidado para poder cuidar a otros. Está cargado de tips prácticos que puedes aplicar de inmediato para regular tus emociones cuando no te estés sintiendo bien, o para ayudar a regular las de tu compañero, compañera cuando sientas que la está pasando mal, del mismo modo como lo haces o lo harás con las complejas emociones de tus pacientes.

Link del manual: http://real-lax.com/articulos/mindfulness-profesionales-salud-covid-19/

El tema es de tal importancia que ha llamado la atención de las autoridades de salud desde la OMS para abajo. Por ejemplo, a nivel de Colombia, recientemente el Ministerio de Salud y Protección Social, expidió, dentro de las normas de excepción, los “lineamientos para abordar problemas y trastornos mentales en trabajadores de la salud en el marco del afrontamiento del coronavirus (COVID 19) (marzo de 2020), tomando en consideración que, en la crisis sanitaria actual por el COVID 19, los trabajadores de la salud se verán enfrentados a situaciones de alta demanda de trabajo en condiciones inseguras y peligrosas en las que es normal que presenten síntomas de estrés, ansiedad, insomnio, depresión u otras alteraciones psicológicas. Estos profesionales, además de trabajar con sus propias emociones y conflictos, deben hacerlo con las de sus pacientes, así como con los temores y conflictos de sus familiares. Por esto instó a las ARLs* a desarrollar programas de protección y prevención de la salud mental específicos de los trabajadores de la salud que afrontan la pandemia por el COVID 19.

No estamos descubriendo el agua tibia, según investigaciones muy recientes, publicadas por grupos de Wuhan y Corea, se reporta que los trabajadores de la salud que atienden pacientes con COVID 19, presentan alteraciones psicológicas hasta en el 75%, siendo las más frecuentes: ansiedad (40%); depresión (36%) y alteraciones del sueño (56%).

Los síntomas y la situación puntual por la crisis, puede a su vez, disparar la psicopatología previa que podamos tener, entorpecer la prestación del servicio, alterar la cognición y la capacidad para tomar decisiones y disminuir la calidad del trabajo. Esto finalmente lleva a cometer errores de seguridad y tornarse irritable, demandante y conflictivo en el ambiente laboral, predisponiendo a la aparición de estrés postraumático en un futuro.

Las propuestas y sugerencias publicadas en este manual son la combinación de buenas prácticas en salud mental basadas en la evidencia científica, sazonadas con mi experiencia personal como psicoterapeuta curtido, facilitador de cientos de talleres de mindfulness y con la práctica docente.  

(Auto) Regulación emocional basada en Mindfulness y Autocompasión

Evidentemente este no es, ni puede serlo en este momento, un tratado de mindfulness y autocompasión, los interesados en profundizar más en estos temas, por favor escríbanme vía twitter @psicoariel y, con el mayor gusto, les envío, sin costo, un libro más extenso y detallado sobre mindfulness para profesionales de la salud. Lo que estás recibiendo en este momento es un manual práctico de estrategias, basadas en la evidencia científica y mi experiencia personal como instructor de mindfulness y psiquiatra especializado en trauma psicológico, con las que espero que le hagas frente, del mejor modo posible, con el menor desgaste y ninguna o muy pocas secuelas psicológicas, a las consecuencias emocionales por atender pacientes con COVID 19.

¿Qué es Mindfulness?  

También traducida como “Atención Plena” o “Consciencia Plena”, es una cualidad de la mente innata en todos los seres humanos, que puede ser fortalecida con la práctica. Clásicamente se le ha definido como la consciencia resultante de prestar atención, con propósito, a la amplia gama de estímulos que pasan por la mente momento a momento, sean estos percepciones, sentimientos o pensamientos, de un modo desprejuiciado, amplio, curioso y amoroso, sin dejarse atrapar por ellos (Kabat-Zinn 2001). Se le describe también como una serie de prácticas meditativas y como una actitud frente a la vida –fruto de las prácticas- que es una actitud ecuánime, serena, abierta a la experiencia (Alarcón, 2019).

¿Qué es Autocompasión?

La autocompasión, o amor hacia nosotros mismos, cuando percibimos que estamos sufriendo, es la base del alivio emocional que genera Mindfulness, por lo que es su gran, e indispensable, complemento, ya que estimula el trámite saludable de las emociones dolorosas y difíciles. Al hacernos conscientes, al estar atentos, en el momento presente, de que estamos luchando contra sentimientos de angustia, rabia, miedo, inadecuación, desesperación, u otras emociones dolorosas. La autocompasión nos permite responder con amabilidad y comprensión hacia ellas y hacia nosotros mismos, disminuyendo el dolor psíquico y aportando mayor tranquilidad y bienestar en nuestro trabajo y en vida cotidiana (Alonso, Simón, 2017).

Photo by Giulia Bertelli on Unsplash

La (Auto) Regulación emocional

Con “auto regulación emocional” denominamos a una serie amplia de estrategias psicológicas que buscan llevarnos de nuevo en la ventana de tolerancia de las emociones, de tal manera que no sean más un lastre o un impedimento generador de sufrimiento, sino, por el contrario, se transformen en un recurso o un estímulo para seguir avanzando en nuestro quehacer y nuestra vida. La ventana de tolerancia (ilustrada en la figura 1) hace referencia a un rango en el cual las emociones son apropiadas, nos dan energía, motivación, ganas de actuar, nos encontramos regulados, podemos integrar la información que recibimos y emitimos, ellas nos ayudan a pensar y decidir con claridad, somos compasivos y empáticos.

http://psicapepsicologia.com/wp-content/uploads/2019/07/ventana-tolerancia-1024x553.png

Figura 1 Respuestas y ventana de tolerancia de la teoría polivagal (Porges, 2017)

Cuando, por el contrario, permitimos que la hiperactivación nos domine, la adrenalina está demasiado alta y funcionamos de manera instintiva en modo de ataque o huida, las emociones nos desbordan, estamos hipervigilantes, nos salimos del momento presente, podemos ser agresivos e imprudentes, no somos empáticos ni compasivos. La hipoactivación, en contraposición, ocurre generalmente cuando nos agotamos o deprimimos, después de largas jornadas de trabajo sin descansar. Parece que no tuviéramos emociones, están nubladas, entumecidas, no pensamos con claridad, nos enlentecemos física y mentalmente, nos aislamos.

Ariel Alarcón Prada

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